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20 ABR

LOS MEDICAMENTOS SALVAN VIDAS, PERO SUS ALTOS PRECIOS SON UNA #VALLAFARMACÉUTICA

Madrid, 20 de abril de 2016.- Miembros de la campaña No Es Sano se han concentrado hoy, vestidos de caja de medicamento, a las puertas del Congreso para reclamar a los diferentes partidos políticos que impulsen medidas para acabar con el alto precio de los fármacos y transformar el actual modelo de investigación y desarrollo de los mismos.

 

 

Un grupo de cajas de medicamento, marca “Sobradi” -en alusión al tratamiento para la hepatitis C, cuyo alto precio ha generado controversia en todo el mundo, también en España-, ha recorrido diferentes puntos del centro de Madrid entorpeciendo el paso a las personas que caminaban por la calle. Un acto simbólico para denunciar que los mismos medicamentos que salvan vidas también pueden ser una barrera debido a su alto coste. “No podemos seguir permitiendo que los precios de los medicamentos sean arbitrarios y se decidan en función de lo que cada país está dispuesto a pagar. Hablamos de fármacos que tratan enfermedades tan graves como el cáncer, el sida, las enfermedades raras o la hepatitis C y deberían ser considerados un bien público”, ha afirmado Vanessa López, directora de Salud por Derecho. “La realidad es que no hay sistema de salud que sea capaz de asumir esos precios sin poner en riesgo su sostenibilidad, una situación que ya estamos viendo en España”, ha apostillado.

 

En el Congreso, los representantes de No Es Sano han entregado a los partidos políticos un manifiesto suscrito por más de una veintena de organizaciones no gubernamentales, colegios profesionales y asociaciones científico-profesionales. El documento reclama la construcción de un sistema de investigación médica eficiente, sostenible y que garantice el acceso a los medicamentos a un precio asequible. “Como ciudadanos tenemos derecho a saber cuánto estamos pagando por los medicamentos o cuánta inversión pública se destina a la investigación y, a día de hoy, es una información que se nos niega. Necesitamos un cambio en el sistema y, aunque algunas de esas reformas necesitarán una colaboración y un compromiso internacional, existen medidas que deberían implementarse en España de manera inmediata. Nos preocupa que este periodo de incertidumbre política dilate su puesta en marcha”, ha dicho Irene Bernal, coordinadora de Políticas de la campaña No Es Sano.

 

No Es Sano ha recordado, además, que hoy en día una de cada tres personas no tiene acceso a los fármacos que necesita. “La disponibilidad de medicamentos esenciales de calidad a precios asequibles y con estándares de calidad adecuados es un requisito fundamental para garantizar el acceso universal a la salud. Sin embargo, en la actualidad más de 2000 millones de personas en el mundo –principalmente los colectivos en situación más vulnerable- no tienen acceso a ellos y quedan excluidos del derecho humano a la salud. Los titulares de obligaciones, responsables de las políticas sociales y sanitarias, deben asegurar que se cumplen los principios de equidad y justicia social en la planificación y provisión de servicios y recursos, sin que prevalezcan los criterios del mercado”, ha recordado Ave María Aburto, portavoz de Médicos del Mundo.

 

Las propuestas de No Es Sano

 

La campaña nació en el contexto de las pasadas elecciones generales para movilizar el compromiso político por un cambio en el actual modelo de innovación de medicamentos. PSOE, Podemos, Unidad Popular- Izquierda Unida, Democràcia y Llibertat y UPyD firmaron entonces la declaración de No Es Sano comprometiéndose a buscar un nuevo modelo que garantice el acceso de la ciudadanía a los fármacos que necesita a un precio asequible. Por ello, la campaña ha recordado en el Congreso a estos partidos su compromiso y ha instado al resto de partidos, entre ellos PP y Ciudadanos, a firmar la declaración.

 

Para que se produzca ese cambio de modelo, No Es Sano reclama la introducción de transparencia en todo el sistema de investigación y desarrollo de medicamentos para conocer los precios reales de transacción en la compra de fármacos, las inversiones públicas e incentivos fiscales en I+D que se destinan al desarrollo de los medicamentos, o los datos clínicos y los resultados de investigación y costes de los productos farmacéuticos financiados con dinero público.

 

La campaña demanda también la introducción de criterios de interés público en todas las inversiones que el estado realice en este ámbito; y el impulso de nuevos modelos de innovación a través de gobiernos, instituciones y centros de investigación que promuevan iniciativas de I+D basadas en nuevos modelos de investigación y desarrollo de medicamentos que no dependan exclusivamente de las patentes como incentivo y modelo de negocio.

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